Boletin Tomo 6 - page 349

2013
Boletín
• N° 6
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La “Ñata Gamarra” no solo dio ayuda logística y de personal
(1 mayordomo, 8 empleados y 77 peones denominados “Húsares
de Chapulo”) a los liberales, envió a su hijo Eduardo, con suficiente
dinero, en barco fletado a Centroamérica (Nicaragua) para que
traiga de regreso al general Eloy Alfaro y asuma el comando de
la revolución de 1895. En 1899 entregó indescriptible ayuda
humanitaria a las víctimas de la sequía en su jurisdicción e igual
ayuda prestó a las víctimas del gran incendio de Guayaquil, los días
5 y 6 de octubre de 1896. Fue perseguida, confinada, desterrada,
pero nada la amedrentó. Fallece el 21 de mayo de 1916.
La manabita
Filomena Chávez Mora de Duque
, conocida
como “La coronela”, nace en el sitioEl Guabito, cercano a Portoviejo
en 1884, es hija de don Inocencio Chávez y doña Gertrudis Mora; y,
muere en Manta el 27 de septiembre de 1961, sin dejar descendencia
directa. Desde muy joven se identificó con los postulados del
liberalismo y los de su líder Eloy Alfaro; actuaba como emisaria
entre los liberales, llevando mensajes o armas, en la época en que
se perseguía y fusilaba a los revoltosos, pero tenía de enlace a su
hermano el capitán Ismael Chávez Mora. La adolescente Filomena
se enroló primeramente en las tropas del coronel Zenón Sabando,
un activo combatiente en la región manabita, para posteriormente
colaborar con los insurrectos “Chapulos” y acompañar a Alfaro en
sus luchas revolucionarias
10
.
En 1910 dada la frágil y delicada situación internacional con
el Perú, “La coronela”, que para ese entonces tenía 26 años, se
enlistó en las filas del general Flavio Alfaro, quien se encontraba en
Guayaquil, organizando las tropas para viajar a la frontera. Cuatro
años más tarde, reunió un contingente de tropas voluntarias en
apoyo de la revolución del coronel Carlos Concha, en Esmeraldas y
viajó hacia la rebelde ciudad.
10. El coronel Zenón Sabando, jefe liberal de Manabí, dijo de ella que “lo que
más le gustaba era agazaparse tras un matapalo, echarse la culata del fusil a
la cara y apretar el frío gatillo”, lo señala el historiador Pedro Saad Herrería,
“¡Carajo! Una síntesis biográfica del general Eloy Alfaro”, Quito, diciembre
2007. Anexo 11, p. 78.
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