En 1941, cuando nuestro país era víctima de una agresión territorial y el Ejército peruano penetraba por nuestras fronteras, se suscitó un episodio histórico en el mar que, por su heroísmo y magnitud, representa un legado histórico de honor.

El 25 de julio, mientras las tropas defendían por tierra la heredad patria, el cañonero “Calderón” , comandado por el Teniente de Fragata Rafael Morán Valverde, enfrentó al destructor “Almirante Villar” en el canal de Jambelí. El buque peruano abrió fuego a las 11:30 horas, la contienda fue desigual por ser el destructor considerablemente superior en dimensiones, características y condiciones bélicas. Informó el Comandante Morán Valverde que la acción se sostuvo únicamente con el cañón de 3 pulgadas de proa y dos antiaéreos de 20 mm., ya que el cañón de 3 pulgadas de popa falló después del primer disparo que impactó en la popa del buque enemigo. Los disparos fueron efectivos, pues sus impactos deterioraron partes vitales del buque agresor, causando bajas en su personal, obligándolo a replegarse. El cañonero “Calderón” no sufrió daño alguno a pesar de que los piques del enemigo le pasaron muy cerca. El combate se prolongó hasta las 11:46 horas, como consta en el parte enviado por el Comandante Morán Valverde.

El resultado favorable para nuestra nave de guerra se debió a la heroicidad con la que combatió la tripulación, a pesar de la deficiencia absoluta de material, ya que sólo respondió un 30% de los proyectiles y fue la pericia de los artilleros la que niveló a su favor el combate.

El efecto estratégico de esta invaluable acción naval evitó que la escuadra peruana cumpliera su misión de bloquear el Golfo e interceptar los convoyes entre Guayaquil y Puerto Bolívar.

Combate Naval de Malpelo

malpelo
Desde 1827 existía la amenaza de una conflagración con Perú, por efecto de sus planes y maquinaciones para anexarse los departamentos de Azuay y Guayaquil, y ya el 1 de agosto de 1828 Illingworth le indicaba al general Flores que la corbeta peruana “Libertad” bloqueaba el golfo de Guayaquil, interceptando a cañonazos todos los buques que entran al río Guayas.

Por ello se despachó a la goleta “Guayaquileña” y a la corbeta “Pichincha”, para que exija explicaciones a dicho bajel. El 31 de agosto de 1828 se produce el combate naval de Malpelo en que la “Guayaquileña” al mando del Capitán de Navío Thomas Charles Wright triunfa sobre la corbeta peruana “Libertad”, cubriendo de gloria a nuestra Nación.

Aún así en noviembre de dicho año, la fuerza naval peruana, comandada por el Almirante Guisse, se presentó intempestivamente frente a Guayaquil, agrediendo a la ciudad. La fuerza naval ecuatoriana resistió y estableció con sus marinos una férrea oposición e incluso estableció golpes de mano contra las naves adversarias, usando canoas, al mando de jóvenes oficiales como Calderón, Gómez y Valverde, en un brillante accionar en defensa de nuestra patria. Esto hasta que el adversario se retiró del conflicto.

Conflicto de Paquisha

Al iniciarse el conflicto internacional con el Perú de la Cordillera del Cóndor el 22 de enero de 1981, los buques de la Armada se desplazaron inmediatamente a zonas determinadas de nuestro mar territorial para defender la soberanía de nuestra patria. La Escuadra Naval estaba comandada por el señor contralmirante Marco Arturo León Dueñas embarcado con su insignia en el destructor “Presidente Alfaro”, contando además con el BAE “Morán Valverde”, las lanchas misileras “Quito”, “Guayaquil” y “Cuenca”; las lanchas torpederas clase Manta en proceso de transformación a misileras, y los buques auxiliares “Hualcopo” y “Atahualpa”, entre otros; a más de ello, nuestros submarinos y la aviación naval tuvieron importante actuación en el conflicto que duró hasta abril de aquel año.

Es así que en el mar las fuerzas de superficie, submarina y la aviación naval, estuvieron en permanente alerta durante tres meses, ante los posibles ataques submarinos, aéreos y de sus análogas, manteniendo incólume nuestro mar territorial.

Por otro lado, una compañía de 5 oficiales y 156 tripulantes de la Infantería de Marina se integraron al recién formado Agrupamiento Táctico “Cóndor” conformado con personal de las Fuerzas Especiales del Ejercito, Infantería de Marina, Escuadrón de Helicópteros PUMA de la Fuerza Aérea y Escuadrón de Helicópteros Bell de la Aviación del Ejército, que estuvo al mando del Sr. Coronel Carlomagno Andrade, y presentó férrea resistencia a las fuerzas adversarias en la zona de la cordillera del Cóndor, a pesar de soportar continuos bombardeos enemigos. Los infantes de Marina estuvieron al mando del teniente de navío Vicente Canelos, actuando de segundo en el mando el teniente de fragata Simón Assan Torres. La actuación del personal del Agrupamiento fue calificada como positiva y de gran valor militar para la defensa del suelo patrio.

Defensa del mar territorial durante la guerra del Cenepa

Al iniciarse el enfrentamiento bélico con Perú en 1995, las fuerzas operativas de superficie, submarina, de infantería de marina y aviación naval cumplieron sus respectivas tareas en el teatro marítimo. Aunque el conflicto se focalizó en el sector del Alto Cenepa, la fuerza naval estuvo lista para enfrentar al oponente y para defender nuestro territorio.

Al cesar las operaciones militares en el alto Cenepa, con la intervención de los países amigos se comprometieron ambas naciones a desmovilizar sus fuerzas. El 15 de mayo, a excepción de un grupo de tarea, la Fuerza Naval retornó a puerto. La Fuerza Naval peruana no incursionó en ningún momento en nuestras aguas, en tanto que la Armada ecuatoriana con sus hombres, desde almirante a marinero, fueron celosos guardianes de estas, incluyendo los objetivos estratégicos que le competían en su teatro de operaciones.