La carrera del marino no es una profesión, es un apostolado. Así lo corroboran los hechos vividos por la dotación de la Corbeta Misilística Los Ríos -CM13- durante su participación en las LIX Maniobras UNITAS; desarrolladas en las aguas del Caribe frente a las costas de Cartagena Colombia.

Arduo ha sido el trabajo de la dotación cumpliendo sus diarias tareas y es necesario destacar algunos hechos, enfocando el lado humano del marino ecuatoriano. Durante las operaciones del helicóptero embarcado, el personal se concentra en su labor, observando siempre las precauciones para la seguridad en la cubierta de vuelo y atento a las órdenes del supervisor quien con su liderazgo y don de mando debe lograr un eficiente y seguro trabajo de su  equipo.

Dado que la temperatura ambiente es sumamente alta en el Caribe en esta época del año, el personal de ingeniería debió concentrarse en controlar la temperatura en el sector de la popa, sobre la Santa Bárbara (sitio donde guarda la munición). En algún momento se declaró la alarma al comprobar que esta había alcanzado ya los 80 grados centígrados, ante lo cual, se tomaron las medidas del caso para refrescar el área y mantenerla en niveles normales.

El Centro de Operaciones de Combate (COC) fue el lugar donde los técnicos de ASTINAVE realizaron sus trabajos, corrigiendo las fallas que se presentaban en los equipos y calibrando los mismos en situación real de empleo. Hay que destacar que su trabajo lo realizaron a cabalidad, su buen ánimo, esfuerzo y dedicación fueron claves para la destacada presencia de la CM 13 Los Ríos en las operaciones Unitas 2018.

Cuando se efectuó uno de los ejercicios de tiro real, buques de gran eslora y poderoso armamento se unieron a la corbeta ecuatoriana, manteniendo la formación ordenada y alistando sus cañones para el ejercicio. De repente, el mar se agita y olas de mayor tamaño se forman provocando un balanceo que a cada momento se torna cada vez más fuerte. Se ordena trincar todo lo que había quedado suelto, pero al experimentar una escora de más de 15 grados, los objetos comienzan a caer en el interior de la corbeta, incluyendo las ollas en las que se preparaba el rancho. Un tripulante de cocina con quemaduras leves y una comida fría, fue el resultado del accionar del mar que tomó de sorpresa a la dotación sin dar oportunidad de reacción a tiempo.

El control del consumo del agua dulce a bordo es un factor clave para la salud y sanidad de la tripulación por lo que es necesario que se observe un régimen estricto, especialmente si se realiza una navegación de varios días (con 96 personas a bordo).  El oficial ingeniero se preocupa de que la planta que procesa el agua de mar para transformarla en agua dulce, funcione correctamente y así obtener aproximadamente 200 galones diarios, cantidad que no es suficiente para cubrir las necesidades de todo el personal a bordo. Por eso, es indispensable mantener ese régimen estricto de agua que concede 15 minutos antes de cada comida para el aseo personal, lo que no permite a toda la tripulación tener las comodidades a las que están acostumbrados en sus hogares. Pero, así es la vida del marino y esas pequeñas vicisitudes ayudan a forjar su carácter y crean el espíritu de cuerpo que se necesita para que una unidad con 96 personas opere con eficiencia bajo cualquier circunstancia.

Cada hombre a bordo tiene su propia anécdota:

El marinero Jefferson Morán no pudo estar junto a su esposa en el nacimiento de su primera hija Luciana. Luce triste pero a la vez dice sentirse orgulloso de estar cumpliendo con su deber y con el juramento que hizo al ingresar a la Armada.

El CBOS ET Álvaro Guillen celebró sus 27 años a miles de kilómetros de su país y en alta mar. Salvo las felicitaciones de sus compañeros y recibir como regalo un ‘Tango’ nada le interrumpió su diaria labor, contribuyendo con su trabajo al correcto desempeño de la corbeta en los diferentes ejercicios de ese día.

Estando tan lejos de la patria y de la familia se despiertan muchos  sentimientos como el de Guillermo López, que a solas contemplando el mar escribió el siguiente ensayo:

“El niño despierta mirando para todos lados, como buscando algo, y lo primero que ve es a su mamá y con gesto de duda le pregunta ¿dónde está papá? Su mamá abrazándolo y besándolo le contesta, “papá se fue a navegar”. Y al niño le invade un silencio y una inmensa tristeza y vuelve a preguntar “¿y por qué papá tuvo que irse a navegar?”.  La mamá con gesto de amor le contesta… “porque es un militar”. Mientras su mamá lo vestía, el niño le vuelve a preguntar “¿mamá, que es un militar?”.

Ante la pregunta de su hijo, la mamá contesta “es aquel hombre que da su vida por otros, es aquel que lleva con orgullo su uniforme, es aquel hombre honesto y honrado, es aquel que no celebra tus cumpleañitos, ni navidad. Es aquel que no tiene ni veranos ni inviernos, para él, todos los días son iguales. Es como la bandera tricolor, que se lava con la lluvia y se seca con el sol, es aquel que tiene como amigas a las estrellas y con ellas comparte sus pensamientos, es aquel que enseña tu foto a sus amigos y les dice orgullosamente …este es mi hijo amado”. Luego la mamá le dice con lágrimas, “por eso hoy tomaremos el desayuno solo los dos”.  BRAVO MARINO TU TUMBA ES ANÓNIMA, PERO TU HAZAÑA ES INMORTAL.

Los médicos curan, los arquitectos construyen, los maestros enseñan, los mecánicos reparan, pero tú mi amigo marino ofrendas lo más sublime que Dios te dio…la vida, al igual que Jesucristo la ofrendó por el rescate de la humanidad.  El amor de un bravo marino hacia su patria, es como el mar, en el que se ve el principio pero no el final”.

Así transcurrieron los días a bordo de la Corbeta Los Ríos, fuente de inspiración y de temple de los marinos ecuatorianos.

Fuente. CENTRO DE COMUNICACIÓN SOCIAL GUAYAQUIL